sábado, 4 de marzo de 2017

Hoy se cumplen 40 años de la muerte de Andrés Caicedo.

La importancia literaria de Andrés Caicedo empieza a ser reconocida y estudiada con mucha asiduidad y seriedad en Latinoamérica y el mundo. Lógico que para una pléyade de críticos, su importancia y calidad no es gran novedad y son muchos los trabajos que confirman este reconocimiento. Su vida, al igual que su obra, es una excelsa y armónica obra de arte, trágica, contaminada de cine, de buena crítica, exponente fidedigno de la generación de los setenta, de los años del hipismo, de la tendencias ecológicas tan de moda hoy, la búsqueda incipiente de la paz, el buen Rock, la oposición a los valores de una sociedad mojigata, urbano por excelencia, renovado, diferente y exiliado de la influencia cautivante de macondo, que opaco a tantos escritores.

Para mí , junto a Gabriel García Márquez son mis escritores colombianos favoritos, Andrés Caicedo es un personaje que pese a su temprana muerte dejo de que hablar , me encanta el hecho de  imaginar el tipo de persona que era ,que llevaba siempre en el  sus pensamientos tan profundos junto con sus tristezas y que se desahogaba escribiendo ,sus escritos eran únicos y reflejaban lo que era, su esencia.Su obra maestra es "Que viva la música" el mismo día que se lo recibió, Caicedo decidió suicidarse con una dosis mortal de barbitúricos.

‘¡Que viva la música!’ es ya un clásico de la literatura colombiana, contado en primera persona por el personaje de maría del carmen huerta. aunque muchas frases son reflexiones sacadas de los diarios de Andrés Caicedo, estos son pasajes representativos:
¡Que viva la música!


Música que se alimenta de carne viva, música que no deja sino llagas, música recién estrenada, me tiro sobre ti. A ti sola me dedico. Acaba con mis fuerzas si sos capaz, confunde mis valores, húndeme de frente, abandóname en la criminalidad, porque ya no sé nada y de nada puedo estar segura. Ya no distingo un instrumento sino una efusión de pesares y requiebros y llantos a grito herido. Transformación de la materia en notas remolonas, cansancio mío, amanecer tardío. Noche que cae para alborotar los juicios desvariados, petición de perdón y pugna de sosiego. Sosegón, magnífica confusiña de ánimos vencidos por 3 minutos de canción: así es el 45.
<3 <3 <3

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