Hoy se cumplen 40 años de la muerte de Andrés Caicedo.
La importancia literaria de Andrés
Caicedo empieza a ser reconocida y estudiada con mucha asiduidad y seriedad en
Latinoamérica y el mundo. Lógico que para una pléyade de críticos, su
importancia y calidad no es gran novedad y son muchos los trabajos que confirman
este reconocimiento. Su vida, al igual que su obra, es una excelsa y armónica
obra de arte, trágica, contaminada de cine, de buena crítica, exponente
fidedigno de la generación de los setenta, de los años del hipismo, de la
tendencias ecológicas tan de moda hoy, la búsqueda incipiente de la paz, el
buen Rock, la oposición a los valores de una sociedad mojigata, urbano por
excelencia, renovado, diferente y exiliado de la influencia cautivante de
macondo, que opaco a tantos escritores.
Para mí , junto a Gabriel
García Márquez son mis escritores colombianos favoritos, Andrés
Caicedo es un personaje que pese a su temprana muerte dejo de que hablar , me
encanta el hecho de imaginar el tipo de persona que era ,que llevaba
siempre en el sus pensamientos tan profundos junto con sus tristezas y
que se desahogaba escribiendo ,sus escritos eran únicos y reflejaban lo que era, su esencia.Su obra maestra es
"Que viva la música" el mismo día que se lo recibió, Caicedo
decidió suicidarse con una dosis mortal de barbitúricos.
‘¡Que viva la música!’ es ya un clásico de la
literatura colombiana, contado en primera persona por el personaje de maría del
carmen huerta. aunque muchas frases son reflexiones sacadas de los diarios de
Andrés Caicedo, estos son pasajes representativos:
¡Que
viva la música!
Música que se alimenta de carne viva, música
que no deja sino llagas, música recién estrenada, me tiro sobre ti. A ti sola
me dedico. Acaba con mis fuerzas si sos capaz, confunde mis valores, húndeme de
frente, abandóname en la criminalidad, porque ya no sé nada y de nada puedo
estar segura. Ya no distingo un instrumento sino una efusión de pesares y
requiebros y llantos a grito herido. Transformación de la materia en notas
remolonas, cansancio mío, amanecer tardío. Noche que cae para alborotar los
juicios desvariados, petición de perdón y pugna de sosiego. Sosegón, magnífica
confusiña de ánimos vencidos por 3 minutos de canción: así es el 45.
<3 <3 <3
